Anticiparse es ganar la partida, CreditCards
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Y que luego me hablen de periodicos de economia de tirada nacional para estar informado. Lean el siguiente artículo de Horacio Pozzo del que somos asíduos lectores. Este economista es Licenciado en Economía de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera y en proyectos de investigación para el Banco Mundial, el BID,entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. En este artículo se adelanta al siguiente paso con que presumiblemente va azotarnos la crisis actual. Se trata de las tarjetas de crédito. Dicen que aquel que se anticipa a las situaciones juega con ventaja, y en efecto así es. Los que vieron venir la crisis hipotecaria crediticia, refinanciaron sus hipotecas, ahora ya es muy dificil. Creo que el siguiente problema a tratar es el de las CreditCard.
Todo haría indicar que lo peor de la crisis en el mercado de hipotecas subprime habría pasado. Ése es el mensaje de los principales jugadores del sistema financiero mundial involucrados en el problema… Sin embargo, a pesar de sus opiniones… ¿Alguien puede afirmar que ya haya pasado lo peor de la crisis?
Aprovecho para contarles una historia como muchas de las que han sucedido en estos años en los EE.UU.: Corría el año 2003 y Tim recibía un nuevo obsequio de otra entidad bancaria de la cual, poco tiempo atrás, no tenía conocimiento de su existencia. Este obsequio era una nueva tarjeta de crédito de colores llamativos. Con mucha felicidad, le transmitió la buena nueva a su esposa, Linda, con quien comenzaron a planificar los gastos que iban a realizar con la misma. Durante estos últimos años, todo fue felicidad para esta pareja y los problemas monetarios prácticamente no existían… Pero nunca imaginaron que esas tarjetas que habían recibido como obsequio y que les habían permitido darse varios gustos, les traerían unos años después numerosas dificultades. Tim y Linda han tenido que refinanciar varias veces sus deudas y ahora se encuentran buscando empleos adicionales para hacer frente a los cada vez mayores costos financieros que enfrentan…
En lo que al sector inmobiliario propiamente se refiere, las pérdidas provocadas por la crisis en el mercado de hipotecas subprime de los EE.UU., superaría el billón de dólares. Esta es la cifra estimada por gran parte de los analistas del mercado sobre el costo de la fiesta realizada en el mercado de hipotecas. Fiesta que tuvo como invitados destacados, a las principales entidades financieras internacionales. Una fiesta en donde la seguridad encargada de mantener el orden y evitar desmanes (esto es, los organismos de supervisión), hicieron la vista gorda.
Si bien la gran parte de las pérdidas directas de la crisis están internalizadas por el sistema financiero mundial, aún resta saber qué puede llegar a ocurrir con otro tipo de endeudamiento que fue motor del consumo estadounidense en los últimos años y, como les anticipé en la historia de Tim y Linda, es el vinculado a las tarjetas de crédito.
La deuda global por el financiamiento a través de las tarjetas de crédito en los EE.UU., es estimada en alrededor del billón de dólares. Según los últimos datos divulgados por la calificadora Moody’s dan cuenta de que la tasa de default en los pagos de tarjetas creció un 30% en los últimos 12 meses. Para darse una idea del nivel de endeudamiento de las familias estadounidenses en este segmento, según datos de la Fed, la deuda promedio per cápita es de US$ 10.000.
No quisiera imaginar qué podría llegar a ocurrir con la economía estadounidense si el mercado de tarjetas de crédito llegara a estallar. Ya de por sí, suponiendo que no llegara a ocurrir un agravamiento de la crisis a través de un aumento de la mora en el pago de las tarjetas de crédito, las perspectivas de la economía estadounidense para los próximos meses siguen siendo oscuras. El sistema financiero no tiene capacidad como para asistir a la economía real ya que las pérdidas que tuvieron que asumir las entidades financieras las han descapitalizado y el dinero fresco que lograron recaudar no ha logrado cubrir las pérdidas en su totalidad, por lo que las mismas no tienen mucho poder para generar nuevo financiamiento.
La situación en el mercado de tarjetas de crédito estadounidense no dista mucho del reflejado por el mercado subprime estaounidense. Robert Reich, ex secretario de Trabajo y actual profesor de la Universidad de Berkeley refleja muy claramente en su página lo que está ocurriendo: “Por años, los bancos y las compañías de tarjetas de crédito nos han enviado ofertas cada vez más atractivas. Pero que disimulaban el costo real de los intereses y cómo calculaban la deuda pendiente de pago…No resulta extraño que de repente aumenten las tasas de interés anuales, impongan altos punitorios e incluso acorten los vencimientos para dificultar el pago a tiempo. En otras palabras, ofrecen lo que parecen ser grandes oportunidades, pero las oportunidades se están convirtiendo en pesadillas para millones de estadounidenses. ¿Les recuerda algo? Es igual a lo que los prestamistas de hipotecas hicieron hasta que estalló la crisis”.
Gail Cunningham, director de Comunicación de la Fundación Nacional para el Asesoramiento Crediticio, vincula la situación en el sector de tarjetas de crédito a una consecuencia directa de la crisis subprime: “la explosión de la deuda de las familias es una consecuencia de la crisis subprime. Hasta ahora, los estadounidenses acostumbraban saldar sus deudas con líneas de crédito tomadas sobre el valor de sus casas. Pero la depreciación del mercado inmobiliario hizo que esto se volviera imposible”.
Ante esta situación Bernanke y compañía están buscando acciones para evitar lo peor. Es por ello que la Fed tiene pensado prohibir que se incrementen los intereses sobre compras ya efectuadas y evitar que los vencimientos se acorten, así como la aplicación de intereses punitorios excesivos. Pero el problema es que estas medidas serían implementadas recién a fines de este año, lo cual puede implicar que ya sea demasiado tarde.
Seguramente, si bien el plan de estímulo fiscal lanzado por el gobierno de George Bush, no logrará reactivar la muy golpeada economía estadounidense, sí ayudará a contener la amenaza generada por el tema de las tarjetas de crédito.
¿Qué se puede decir de positivo en medio de todo este contexto negativo? Afortunadamente, la fortaleza de las economías emergentes está actuando como un dique de contención que evita que la crisis se siga extendiendo en el mundo. Y no solamente el mundo emergente, no invitado a la fiesta de los subprime, ha evitado que la crisis se expanda, sino que además, con su crecimiento económico que ha mantenido una más que aceptable performance (gracias a los precios internacionales de los commodities y a la fuerza de la demanda doméstica).
Ojala, las autoridades de las principales economía mundiales esté tomando nota de las consecuencias que genera la falta de adecuadas medidas prudenciales y de una correcta supervisión de los riesgos.
Mientras tanto, habrá que esperar que el tiempo transcurra con el menor daño posible en la economía mundial… ¿Se podrá superar este período sin que se desate una nueva crisis?
Good trade, Good luck!!
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